La indignación por la muerte de una mujer durante un operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) derivó este jueves en enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del orden en Minneapolis, en medio de un clima de alta tensión que mantiene a la ciudad en alerta.
Desde antes del amanecer, decenas de personas se concentraron frente al Edificio Federal Bishop Henry Whipple, donde opera uno de los principales tribunales de inmigración de Minnesota. A la llegada de agentes migratorios, los manifestantes lanzaron consignas como “¡Vergüenza!” y “¡Renuncien a sus trabajos!”, mientras exigían el retiro del ICE del estado.
Durante las protestas se reportó al menos una persona detenida, luego de que agentes federales utilizaran gas lacrimógeno y proyectiles de pimienta para dispersar a la multitud. Entre los asistentes se observaron pancartas con mensajes contra la agencia migratoria, como “ICE = asesinato”.
La escalada ocurrió un día después de que Renee Nicole Macklin Good, de 37 años, muriera tras recibir un disparo en la cabeza durante un operativo del ICE realizado el miércoles por la mañana en una zona residencial al sur del centro de Minneapolis. El hecho quedó registrado en videos difundidos en redes sociales y provocó una vigilia multitudinaria la noche del mismo miércoles, en la que no se registraron actos violentos.
No obstante, las manifestaciones del jueves derivaron en choques directos con las autoridades, con consignas como “ICE fuera de Minnesota” y el uso de silbatos, una forma de protesta que se ha vuelto común durante las redadas migratorias. “Quiero que el ICE se vaya de nuestra ciudad y que más personas se sumen para lograrlo”, expresó Sander Kolodziej, uno de los participantes.
El Departamento de Seguridad Nacional informó que ha desplegado más de 2.000 agentes del ICE en la zona, en lo que calificó como la mayor operación migratoria hasta ahora. La secretaria Kristi Noem aseguró que más de 1.500 personas han sido detenidas y afirmó que los operativos continuarán pese a la presión de autoridades locales.
Videos del tiroteo muestran a agentes acercándose a una camioneta detenida, exigiendo a la conductora que abriera la puerta. Cuando el vehículo avanzó, otro agente disparó en al menos dos ocasiones a corta distancia. Noem describió el hecho como un “acto de terrorismo doméstico” y sostuvo que la conductora intentó atropellar a los agentes, versión respaldada por el presidente Donald Trump en redes sociales.
Sin embargo, el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, rechazó esa narrativa y aseguró que, tras ver las grabaciones, no se trató de un acto de legítima defensa. “Eso es falso”, afirmó. Por su parte, el gobernador Tim Walz condenó el tiroteo, dijo estar dispuesto a desplegar a la Guardia Nacional si la situación lo requiere, pero pidió a la población mantener las protestas de forma pacífica.
Como medida preventiva, escuelas suspendieron clases y actividades, mientras Minneapolis y St. Paul permanecen en estado de tensión desde que se anunció el inicio de la operación migratoria. El tiroteo se suma a al menos cinco muertes relacionadas con redadas migratorias durante el actual gobierno. Las autoridades estatales y federales, así como el FBI, ya abrieron investigaciones para esclarecer lo ocurrido.




