El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, alertó que los planes del expresidente estadounidense Donald Trump sobre Groenlandia tendrían consecuencias graves para el equilibrio internacional, al beneficiar directamente al presidente ruso Vladímir Putin y debilitar de forma crítica a la Alianza Atlántica. En una entrevista con La Vanguardia, el mandatario español sostuvo que una eventual acción militar de Estados Unidos en ese territorio convertiría a Putin en “el hombre más feliz del mundo”.
Sánchez explicó que una intervención unilateral contra la integridad territorial de Dinamarca —país del que Groenlandia es territorio autónomo— validaría, por analogía, la invasión rusa de Ucrania y abriría la puerta a una ruptura profunda dentro de la OTAN. Recordó además que Trump ha amenazado con imponer aranceles a Dinamarca y a otros aliados europeos hasta lograr lo que denomina la “compra total” de Groenlandia.
El jefe del Ejecutivo español subrayó que estas declaraciones no deben tomarse a la ligera y rechazó interpretarlas como simples provocaciones retóricas. Afirmó que, si Estados Unidos tiene inquietudes reales sobre la seguridad en el Ártico, estas deben abordarse en el marco institucional del Consejo Atlántico de la OTAN y no mediante decisiones unilaterales.
En este contexto, Sánchez confirmó que España analiza la posibilidad de enviar tropas a Groenlandia, aunque precisó que aún no existe una decisión definitiva y que cualquier paso se consultará previamente con la oposición y los grupos parlamentarios. No obstante, fue tajante al rechazar la exigencia de Washington de que los países aliados destinen el 5% de su PIB al gasto militar, calificando esa meta como “inaceptable” e “inasumible” para España.
El presidente defendió que con un gasto ligeramente superior al 2% del PIB, España cumple adecuadamente con sus compromisos de defensa y advirtió que no sacrificará partidas de sanidad, educación o políticas sociales para incrementar un presupuesto militar que, a su juicio, no fortalece la industria europea de defensa.
La crisis también llevó a Sánchez a reiterar la necesidad de que la Unión Europea avance hacia una defensa común más integrada, incluso si no existe unanimidad entre los 27 Estados miembros. A su entender, un grupo de países puede liderar ese proceso y consolidar una verdadera industria militar europea.
En paralelo, la Unión Europea convocó a una reunión de emergencia de sus líderes para definir una respuesta conjunta a las amenazas arancelarias de Trump. La reacción inicial ha sido de rechazo frontal: la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió sobre el riesgo de una escalada comercial; el presidente francés, Emmanuel Macron, calificó las amenazas de inaceptables, y el primer ministro británico, Keir Starmer, las consideró completamente erróneas.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, sintetizó la postura común al afirmar que la UE será firme en la defensa del derecho internacional. Desde Bruselas, diplomáticos europeos coincidieron en que una fractura entre aliados occidentales solo beneficiaría a potencias como China y Rusia, en un momento de alta tensión geopolítica.




