En el marco de las efemérides nacionales, este 28 de febrero se conmemora el aniversario luctuoso de Cuauhtémoc, el último Huey Tlatoani de México-Tenochtitlan, cuya ejecución en 1525 marcó el fin definitivo del poder mexica y el inicio de una nueva era bajo el dominio español.
De acuerdo con las crónicas históricas, el trágico evento ocurrió durante la expedición de Hernán Cortés hacia las Hibueras (actual Honduras). Cortés, temeroso de una supuesta conspiración para organizar un levantamiento indígena, ordenó que el joven gobernante fuera interrogado y, posteriormente, sentenciado a muerte por ahorcamiento en un paraje de la región de Acalán, cerca de lo que hoy es el municipio de Tenosique, Tabasco.
Justicia o paranoia: La polémica de Cortés
El juicio ha sido calificado por historiadores modernos —e incluso por cronistas de la época como Bernal Díaz del Castillo— como “injusto y precipitado”. Díaz del Castillo relató en sus memorias que la muerte de Cuauhtémoc fue “muy injustamente dada”, señalando que no hubo pruebas contundentes del complot y que la decisión de Cortés causó malestar incluso entre sus propios capitanes.
CRONOLOGÍA DEL ÚLTIMO LÍDER:
1520: Asume el mando tras la muerte de Cuitláhuac, dirigiendo la defensa heroica de Tenochtitlan frente al asedio español.
13 de agosto de 1521: Es capturado al intentar huir en una canoa, pidiendo a Cortés que lo matara con su puñal al fallar en la defensa de su pueblo.
1521-1525: Vive como prisionero de lujo, sufriendo el tormento de la quema de los pies en busca del “tesoro de Moctezuma”.
28 de febrero de 1525: Es ahorcado de una ceiba junto a Tetlepanquetzal, señor de Tlacopan.
Legado y Símbolo de Identidad
Hoy, a más de cinco siglos de su muerte, la figura de Cuauhtémoc trasciende como el símbolo máximo de la resistencia y la dignidad indígena. En todo el territorio mexicano, la bandera nacional se iza a media asta para honrar su memoria como un “héroe nacional”, mientras que en lugares como Ichcateopan, Guerrero, se mantienen vivas las leyendas sobre el paradero final de sus restos.
Investigaciones recientes de la UNAM destacan que su nombre, que significa “el águila que desciende” (en posición de ataque), refleja su carácter militar y su negativa a rendirse incluso en las condiciones más adversas. Con su ejecución, se extinguió la llama oficial del imperio azteca, pero nació el mito del “Joven Abuelo” que sigue cimentando la identidad del México actual.





