La vicepresidenta de Costa Rica, Laura Fernández, expresó su profunda preocupación por el avance de la criminalidad en su país y fue enfática al señalar que la nación centroamericana no debe seguir los pasos de México en materia de seguridad. En una entrevista reciente, la funcionaria subrayó la necesidad de implementar medidas contundentes para frenar la expansión de los grupos delictivos antes de que el país alcance niveles de violencia sistémica similares a los que enfrentan otras regiones del continente.
Fernández destacó que el actual gobierno costarricense está enfocado en una estrategia de “mano firme” que busca desarticular las estructuras de las bandas dedicadas al narcotráfico y al sicariato, fenómenos que han mostrado un incremento atípico en territorio costarricense. La vicepresidenta señaló que, para preservar la paz social y el Estado de Derecho, es imperativo fortalecer las instituciones policiales y judiciales, evitando las políticas de permisividad que, a su juicio, han complicado el panorama de seguridad en México.
Durante el encuentro, la funcionaria también hizo un llamado a la colaboración regional, reconociendo que el crimen organizado es un problema transnacional que requiere respuestas coordinadas. Sin embargo, insistió en que Costa Rica posee una identidad civilista que debe ser protegida a toda costa, diferenciándose de los modelos que han militarizado la seguridad pública sin obtener los resultados esperados en la reducción de homicidios y extorsiones.
Finalmente, la vicepresidenta reiteró que su administración no descansará en la recuperación de los espacios públicos y en la protección de las familias costarricenses. Aseguró que el espejo de la situación mexicana sirve como una advertencia para actuar con urgencia en la reforma de leyes penales y en el equipamiento de sus fuerzas de seguridad, con el objetivo de garantizar que el país siga siendo un referente de estabilidad en América Latina.





