La economía mexicana registró un respiro en sus indicadores de eficiencia durante el cierre del año pasado. De acuerdo con las cifras más recientes del Índice Global de Productividad Laboral de la Economía (IGPLE), la productividad basada en horas trabajadas mostró un crecimiento del 0.9% durante el cuarto trimestre de 2025, en comparación con el periodo inmediato anterior.
Este avance representa una señal positiva para el dinamismo económico nacional, sugiriendo que las empresas y los trabajadores lograron optimizar sus procesos en la recta final del año. El incremento, aunque moderado, rompe con rachas de estancamiento previas y se alinea con las expectativas de una recuperación gradual en la eficiencia de los sectores productivos.
Por sectores económicos, el comportamiento fue mixto pero con una tendencia favorable en las actividades integradas a las cadenas de suministro globales. El sector secundario (industria y manufactura) y el terciario (servicios y comercio) fueron los principales motores de este ajuste al alza, impulsados en parte por la digitalización de servicios y la estabilización de los costos operativos tras los retos inflacionarios del año.
Sin embargo, los especialistas señalan que, a pesar del crecimiento trimestral, el desafío persiste en términos anuales. Para que este 0.9% se traduzca en una mejora real de los salarios y la competitividad internacional, es necesario que la tendencia se mantenga constante durante 2026, apoyada por una mayor inversión en capacitación técnica y tecnología.
Finalmente, el costo unitario de la mano de obra también registró variaciones que las empresas deberán monitorear. Mientras la productividad sube, el reto para la administración pública y el sector privado será equilibrar estos beneficios con la calidad del empleo, asegurando que el crecimiento de la producción no dependa únicamente de una mayor carga horaria, sino de una verdadera innovación en el trabajo.





