En su primer mensaje oficial como Líder Supremo de Irán, Mojtaba Jamenei declaró el cierre total del Estrecho de Ormuz. Esta medida busca asfixiar el suministro de petróleo hacia Occidente como mecanismo de presión directa contra la administración de Donald Trump.
La declaración, establece un ultimátum para las fuerzas armadas estadounidenses en el Medio Oriente.
El nuevo líder iraní señaló que el cierre del estrecho es solo la primera fase de una estrategia de resistencia ante la ofensiva de Washington:
Jamenei exigió el cierre inmediato de “todas” las bases militares estadounidenses en la región, advirtiendo que, de no cumplirse esta demanda, el ejército iraní y sus aliados lanzarán ataques directos contra dichas instalaciones.
Al bloquear el Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del consumo mundial de petróleo, Irán busca generar un choque inflacionario que impacte la economía interna de Estados Unidos y de sus socios europeos.
Mojtaba justificó estas acciones como una defensa necesaria tras el asesinato de su predecesor, asegurando que Irán no retrocederá ante la “arrogancia” de la Casa Blanca.
Tras el anuncio, los precios del crudo han experimentado una subida vertiginosa. Analistas financieros advierten que, de prolongarse el bloqueo, el barril de petróleo podría superar los 120 o 150 dólares, lo que desataría una crisis energética global a pocos meses del inicio del Mundial 2026.





