martes, marzo 24, 2026

CEPOSAMI, la estrategia clave.

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UNICEF refiere que en México, 50% de las niñas, niños y adolescentes de entre 6 y 11
años son usuarios directos de la internet y en el caso de los adolescentes de 12 a los 17
años, entre un 80 y un 94 por ciento consumen los contenidos digitales desde una
computadora o un celular, en promedio se pasan de 4.2 horas diarias frente a una
pantalla.

El Sistema de Desarrollo Integral para la Familia en Puebla entregó a
los poblanos su primer informe de actividades de la mano de su
presidenta honoraria la Sra. Ceci Arellano, quien a través de un
mensaje claro y ágil, presentó los avances logrados y los compromisos
alcanzados en este primer ciclo.
Acciones puntuales en la atención a personas adultas mayores, el
acompañamiento y apoyo a mujeres, los servicios de salud y cuidados
de infantes y la protección a seres sintientes son pilares del reporte, sin
embargo, la también empresaria ha puesto atención y empeño muy
especial a una estrategia sin precedente en la historia de los sistema
DIF en Puebla y en todo el país.
Por su oportuna llegada y operación, es una joya de atención pública.
El Centro Poblano de Salud Mental Integral (CEPOSAMI) es el modelo
de atención público-social más eficaz y oportuno que opera para la
protección emocional de niños, niñas y adolescentes en todo el
territorio nacional.
Los datos confirman que como nunca, las nuevas generaciones en
México y en el mundo viven sometidas a una grave exposición de
pantallas, plataformas, aplicaciones y contenidos digitales que lejos de
orientar, someten y vulneran la salud física y mental de nuestros
menores.

En los últimos 10 años la conducta de los infantes y jóvenes se ha visto
alterada por prácticas que se impulsan desde la internet; el acoso, la
propagación de contenidos violentos, los retos virales, el chantaje, el
hostigamiento y la misma presión social que los mismos menores
ejercen entre si, están motivando una severa degradación de su salud
mental y emocional.
La UNICEF refiere que en México, 50% de las niñas, niños y
adolescentes de entre 6 y 11 años son usuarios directos de la internet
y en el caso de los adolescentes de 12 a los 17 años, entre un 80 y un
94 por ciento consumen los contenidos digitales desde una
computadora o un celular.
La gravedad de esta práctica común en nuestra sociedad es que
nuestros menores de edad están pasando cada vez más tiempo frente
a una pantalla. Un estudio de la  Revista de Psicología Clínica con
Niños y Adolescentes  reveló que los menores de edad en México pasan
entre tres a cuatro horas diarias consumiendo contenidos en
computadoras y dispositivos móviles.
Esta práctica sin control ni supervisión adecuada de los padres o
tutores está arrojando ya severos daños emocionales en millones de
menores de edad que no son conscientes de la gravedad en la
destrucción cognitiva a la que están sujetos.
El reporte mundial sobre felicidad 2026 confirma que los niños,
adolescentes y jóvenes vienen experimentando con cada vez más
fuerza el deterioro de su salud emocional; la investigación desarrollada
por la ONU y la empresa global de análisis Gallup confirman que en los
último 15 años la internet y las redes sociales han provocado que
niños, adolescentes y jóvenes sean cada vez menos “felices”.
Profundizando en las razones, los menores adictos a la internet y sus
contenidos de alto riesgo aseguran sentirse más vulnerables, más
solos y con cada vez más desesperanza sobre su futuro cuando
apagan computadoras o celulares.

Este problema de salud pública no es privativo solo de México, en el
mundo entero toda las naciones han comenzado a enfrentar cascadas
de diagnósticos que confirman el daño a la salud mental de sus niños y
adolescentes.   
El dilema se agrava cuando ha quedado confirmado que los
presupuestos públicos no alcanzan para atender a millones y millones
de menores de edad enfermos de depresión, ansiedad y déficit de
atención. 
No es casualidad que desde el gobierno federal, la presidenta Claudia
Sheinbaum ha ordenado impulsar el modelo CEPOSAMI y buscar
aliados en los diferentes estados que quieran replicar el modelo más
eficaz para la atención y contención de estas enfermedades mentales y
emocionales.
La encomienda la tiene ya la también poblana María del Rocío García
Pérez, titular del Sistema Nacional DIF quien desde ya ha comenzado
a buscar aliados en todo el país.
Durante el primer informe de la Sra. Ceci Arellano presidenta del
sistema estatal DIF en Puebla, el ejecutivo Alejandro Armenta afirmo el
esfuerzo desarrollado por cientos de personas en todo el estado es la
verdadera expresión del humanismo en todo gobierno.
Sin embargo y más allá del significado asentado en la constitución, el
humanismo institucional a decir del gobernador Armenta, significa el
amor, la ética, la solidaridad, la protección, la justicia y la protección
que solo las mujeres pueden y saben dar sin condiciones.
Hoy el DIF estatal cumple su primer año de trabajo en esta
administración y más allá de las decenas de miles de atenciones,
apoyos, alimentos que a diario otorga a la población más vulnerable, el
sistema ha comenzado a incidir y actuar de manera estratégica en uno

de los flagelos más serios de la humanidad: la salud mental de las
nuevas generaciones.
Esta claro, el DIF en Puebla ha puesto sobre la mesa, una de las
acciones públicas más efectivas no solo de la república mexicana, sino
de América Latina.

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