En entrevista con Iván Mercado, el analista de Laboratorio Electoral, Víctor Díaz de León, señaló que la aprobación del “Plan B” de la reforma electoral en comisiones era previsible, pero el verdadero reto se encuentra en la votación en el pleno del Senado.
Explicó que, al tratarse de una primera etapa donde sólo se requería mayoría simple, el dictamen avanzó sin mayores complicaciones. Sin embargo, advirtió que el escenario cambia en el pleno, donde se necesita mayoría calificada y el respaldo de partidos aliados.
“Desde el inicio sabíamos que esta mayoría está sostenida con alfileres. Morena requiere de sus aliados y eso implica negociación constante”, indicó.
Díaz de León consideró que uno de los escenarios más probables es que la reforma sea aprobada en lo general, pero enfrente resistencias en lo particular, especialmente en el artículo 35, relacionado con la revocación de mandato.
Detalló que los artículos 115, 116 y 134 —relacionados con la integración municipal, presupuestos locales y reducción de salarios de altos funcionarios— podrían transitar sin mayor oposición. No obstante, el artículo 35 ha generado desacuerdos, principalmente por la posibilidad de que la titular del Ejecutivo participe activamente en el proceso de revocación.
“El punto de conflicto es permitir que quien se someta a revocación pueda hacer campaña para permanecer en el cargo. Ahí es donde el Partido del Trabajo ha mostrado su rechazo”, explicó.
El analista señaló que, ante este escenario, el PT podría respaldar el dictamen en lo general, pero reservar dicho artículo para votarlo en contra en lo particular, lo que abriría la puerta a modificar o frenar ese apartado.
Asimismo, destacó que este proceso refleja un cambio en la dinámica legislativa, donde ya no existe una aprobación automática de iniciativas. “Lo que estamos viendo es negociación política real en el Congreso, y eso no debería sorprender, porque para eso están los parlamentos”, afirmó.
Finalmente, consideró que más allá de posturas políticas, este momento evidenciará si los partidos aliados mantienen una posición de congruencia o ceden ante la mayoría. “Vamos a ser testigos de si hay consistencia o sumisión. Esa será la clave en la votación”, concluyó.





