El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que el gobierno de Irán se encuentra en una posición de debilidad y está “suplicando llegar a un acuerdo” para poner fin a la ofensiva militar conjunta lanzada por Washington e Israel.
Tras casi un mes de ataques aéreos y navales que han mermado la infraestructura crítica iraní, el mandatario estadounidense sugirió que la presión de su administración está surtiendo el efecto deseado en la región.
Trump condicionó la reapertura del Estrecho de Ormuz —vía por la que transita el 20% del petróleo mundial y que permanece bloqueada para buques occidentales— a la firma de lo que denominó el “acuerdo adecuado”.
“Veremos si podemos llegar al acuerdo adecuado. Si lo logran, el estrecho de Ormuz se abrirá”, declaró el presidente, subrayando que la libertad de navegación en la zona depende totalmente de las concesiones que Teherán esté dispuesto a realizar en materia nuclear y de apoyo a grupos regionales.
La postura del presidente estadounidense surge en un contexto de extrema volatilidad, horas después de que Israel confirmara la eliminación de Alireza Tangsiri, jefe naval iraní responsable del minado del estrecho.
Mientras Trump asegura que Irán ansía una salida diplomática, el gobierno iraní ha rechazado públicamente las primeras propuestas de tregua de la Casa Blanca, calificándolas de inaceptables y manteniendo una retórica de resistencia ante lo que consideran una agresión ilegal a su soberanía.





