En entrevista con Iván Mercado, el periodista y columnista José Luis Sánchez Macías aseguró que el reciente evento en el Estadio Azteca —ahora conocido como Estadio Banorte— funcionó como una prueba importante rumbo al Mundial, con resultados positivos en el interior del inmueble, pero con serias áreas de oportunidad en la logística externa.
El comunicador relató su experiencia como aficionado, destacando que el traslado fue complicado: primero un recorrido de aproximadamente hora y media en transporte habilitado desde el centro de la ciudad, seguido de una caminata de casi 20 minutos para llegar al estadio.
Ya en el inmueble, reconoció mejoras significativas tras la remodelación. “Se ve mucho más profesional, más cercano a los estándares de estadios europeos, con mejor visibilidad y mayor cercanía con los jugadores”, comentó. Incluso calificó el recinto con un 8.5 de 10, resaltando que mantiene su esencia histórica, pero con una renovación visible.
Sin embargo, el panorama cambió fuera del estadio. Macías señaló que la logística de acceso fue deficiente, con largas filas y tiempos de espera de hasta dos o tres horas para ingresar, lo que provocó que algunos aficionados entraran cuando el partido ya había comenzado.
También criticó la falta de coordinación en vialidades y accesos, lo que generó “cuellos de botella” tanto en la periferia como en las entradas al estadio. Aunque destacó la fuerte presencia de seguridad, mencionó que esta se concentró en ciertos puntos, dejando otras áreas con menor control.
El periodista advirtió que, si bien se trató de una prueba, estos problemas deben resolverse antes de la Copa del Mundo, especialmente considerando escenarios más complejos como partidos en días laborales o con condiciones climáticas adversas.
A pesar de ello, concluyó que la experiencia general como aficionado fue positiva dentro del estadio, pero insistió en que el gran reto será mejorar la movilidad y organización en el exterior para futuros eventos de gran magnitud.





