Un consorcio de siete organizaciones internacionales de libertad de prensa emitió este viernes una alerta urgente sobre el alarmante deterioro de la seguridad para los comunicadores en Serbia. Tras una misión oficial al país, los grupos —entre los que se encuentran Reporteros Sin Fronteras (RSF), el Instituto Internacional de Prensa (IPI) y el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ)— denunciaron la existencia de una “espiral de violencia” alimentada por la retórica hostil de altos funcionarios del gobierno.
El informe detalla que los periodistas críticos son blanco constante de campañas de desprestigio, amenazas de muerte y agresiones físicas que quedan, en su gran mayoría, en la impunidad. Los organismos señalaron que el discurso de odio proviene frecuentemente desde el propio Parlamento y de medios de comunicación cercanos al partido en el poder, lo que crea un entorno de permisividad para que civiles y grupos radicales ataquen a la prensa sin temor a consecuencias legales.
Un punto de especial preocupación es la situación de los periodistas locales y de investigación, quienes enfrentan “demandas estratégicas contra la participación pública” (conocidas como SLAPP), una táctica legal utilizada por figuras poderosas para agotar los recursos financieros de los medios independientes y forzarlos al cierre. El consorcio destacó que, aunque Serbia cuenta con leyes que nominalmente protegen la libertad de expresión, la aplicación de estas es “selectiva y deficiente”.
Las organizaciones hicieron un llamado directo al presidente Aleksandar Vučić y a las autoridades judiciales para que condenen de manera inequívoca cada ataque y aceleren las investigaciones pendientes. “Serbia se encuentra en una encrucijada peligrosa; si no se detiene la normalización de la violencia contra la prensa, el derecho de la ciudadanía a estar informada desaparecerá”, concluye el documento entregado a representantes de la Unión Europea en Belgrado.





