La transición energética en México enfrenta un panorama crítico. Durante febrero de 2026, apenas el 26.8% de la energía eléctrica generada en el país provino de fuentes limpias (6.587 terawatts hora), mientras que el 73.2% restante se obtuvo a partir de combustibles fósiles, según datos del Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) analizados por el IMCO.
Este resultado confirma que México sigue sin alcanzar la meta del 35% de generación limpia establecida originalmente para 2024 en el Acuerdo de París. A pesar de los compromisos internacionales, el sistema eléctrico nacional muestra un estancamiento e incluso retrocesos en la proporción de energía libre de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).
Un historial de incumplimientos
El análisis de los últimos años revela una tendencia constante de metas no alcanzadas:
– 2019: Meta 27% / Logro 22%
– 2021: Meta 30% / Logro 29.5%
– 2023: Meta 33% / Logro 26.5%
– Febrero 2026: Registro actual de 26.8%
Perspectivas pesimistas para el sexenio
Organizaciones como el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) advierten que la meta de alcanzar el 45% de energía limpia para el final del sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum es “poco factible”. Las críticas señalan no solo la falta de inversión en infraestructura renovable, sino también una definición legal de “energía limpia” tan amplia que llega a incluir procesos que emiten GEI, lo que dificulta una medición real del progreso ambiental.
A pesar de que la producción total en febrero alcanzó los 24.535 terawatts hora sumando a la CFE y generadores privados, la dependencia de fuentes fósiles continúa dominando la matriz energética, alejando al país de sus objetivos de descarbonización y competitividad internacional.





