La base militar Al-Adairi, ubicada en territorio de Kuwait y utilizada por fuerzas de Estados Unidos, fue objeto de un ataque con un enjambre de misiles y drones presuntamente lanzados desde Irán.
Informes preliminares indican que el impacto de los proyectiles causó daños estructurales severos en la instalación, resultando en la destrucción total de hangares destinados a helicópteros y de las áreas de alojamiento del personal militar estadounidense.
Hasta el momento, el Pentágono no ha emitido una cifra oficial de bajas o heridos tras la ofensiva, mientras que el gobierno de Irán no ha reivindicado formalmente la autoría del ataque a través de sus canales diplomáticos habituales.
En respuesta al incidente, el Comando Central de los Estados Unidos inició una evaluación de daños y reforzó el despliegue de sistemas de defensa antiaérea en sus posiciones estratégicas en Medio Oriente.
Por su parte, autoridades de Kuwait mantienen bajo resguardo el perímetro de la base Al-Adairi y colaboran en las tareas de emergencia tras las explosiones registradas durante la madrugada de este lunes 6 de abril.
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