El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó que su administración ha llegado a un entendimiento con Teherán para trabajar de manera conjunta en la eliminación “profunda y total” de todo el “polvo” nuclear (material fisionable y capacidades de enriquecimiento) en territorio iraní.
Este inesperado viraje hacia la cooperación ocurre apenas 24 horas después de que el mandatario otorgara una tregua de dos semanas gracias a la mediación de Pakistán, transformando un escenario de guerra inminente en uno de desnuclearización supervisada.
Trump enfatizó que el objetivo es erradicar cualquier capacidad de armamento atómico de manera definitiva, utilizando tecnología y supervisión internacional para asegurar que no quede “ni rastro” de material peligroso.
A diferencia de las políticas de máxima presión previas, el mandatario señaló que esta vez Estados Unidos “trabajará con Irán”, sugiriendo un esquema de incentivos y levantamiento gradual de sanciones a cambio de la transparencia total.
El acuerdo busca desactivar la crisis en el estrecho de Ormuz y normalizar el flujo energético global, enviando un mensaje de calma a los mercados internacionales que se encontraban en alerta máxima.
Analistas internacionales consideran que este movimiento representa uno de los mayores hitos diplomáticos de la administración Trump en su segundo mandato, logrando lo que parecía imposible apenas unos días atrás. Aunque los detalles técnicos sobre las inspecciones aún están por definirse, el compromiso de “eliminar el polvo nuclear” marca el inicio de una nueva era en las relaciones entre Washington y Teherán en este 2026.
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