Durante declaraciones a la prensa en la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reaccionó a versiones que indican que Beijing estaría preparando el envío de sistemas portátiles de defensa antiaérea (MANPADS) a Teherán, asegurando que, de concretarse, “tendría grandes problemas”.
De acuerdo con información revelada por fuentes de inteligencia estadounidense, China estaría planeando suministrar estos sistemas en las próximas semanas, incluso mediante rutas indirectas a través de terceros países para ocultar su origen.
Estos sistemas representan una amenaza significativa, ya que pueden ser utilizados para derribar aeronaves a baja altura, lo que incrementaría las tensiones en el actual conflicto en Medio Oriente.
El señalamiento ocurre en un contexto particularmente delicado, marcado por un frágil cese al fuego entre Estados Unidos e Irán y negociaciones diplomáticas en curso para evitar una mayor escalada.
Además, se prevé que Donald Trump realice una visita oficial a China el próximo mes, donde se reunirá con el presidente Xi Jinping, en un encuentro que podría estar dominado por estas tensiones geopolíticas y comerciales.
Hasta el momento, el gobierno chino ha rechazado acusaciones similares en el pasado, mientras que autoridades estadounidenses no han ofrecido detalles adicionales sobre posibles medidas en respuesta.





