En entrevista con Iván Mercado, Emiliano Tello, investigador del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), explicó que la técnica de fractura hidráulica, conocida como fracking, podría representar una alternativa para aumentar la producción de gas natural en México, aunque también implica riesgos ambientales y grandes desafíos operativos.
Detalló que el fracking consiste en la inyección de agua, arena y químicos a alta presión para fracturar rocas profundas y liberar hidrocarburos que no pueden extraerse mediante métodos convencionales. “Es una técnica que permite acceder a recursos que de otra forma permanecerían atrapados”, indicó.
Sin embargo, subrayó que esta práctica ha generado controversia por su impacto ambiental, ya que implica un alto consumo de agua, posibles emisiones de metano y riesgos de contaminación. Aunque existen mecanismos para mitigar estos efectos —como el revestimiento de pozos y el monitoreo constante—, reconoció que aún es una tecnología relativamente reciente, con poco más de una década de desarrollo intensivo.
Tello advirtió que México enfrenta una caída sostenida en la producción de gas natural, lo que ha incrementado la dependencia de importaciones, principalmente de Estados Unidos. “Producimos menos, pero necesitamos más gas para la industria y la generación eléctrica, lo que nos hace vulnerables”, señaló.
En ese contexto, consideró que el país debe analizar con seriedad la posibilidad de implementar esta técnica, aunque dejó claro que actualmente no existen las condiciones óptimas para hacerlo, especialmente por la situación financiera y operativa de Petróleos Mexicanos.
“El desarrollo del fracking requeriría inversión, tecnología, experiencia y, sobre todo, la participación de la iniciativa privada, lo cual implica generar confianza en el sector”, explicó.
El especialista también apuntó que competir con el gas natural de Estados Unidos representa un reto adicional, debido a sus bajos costos de producción, lo que obligaría a México a alcanzar altos niveles de eficiencia para ser competitivo.
Finalmente, hizo un llamado a abrir el diálogo con expertos nacionales e internacionales para evaluar los beneficios y riesgos de esta técnica. “Se necesitan foros, análisis técnicos y decisiones basadas en evidencia. Es un tema que debe abordarse con responsabilidad, porque está en juego la seguridad energética del país”, concluyó.





