La escalada de tensiones y las acciones militares de Estados Unidos e Israel contra Irán han generado una alerta global ante el posible cierre del estrecho de Ormuz. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), este conflicto amenaza con arrastrar a la pobreza a 32 millones de personas en 162 países, debido a la inestabilidad económica que persiste a pesar de los ceses al fuego temporales.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU proyecta un escenario aún más crítico: si las hostilidades continúan hasta junio y los precios del petróleo se mantienen elevados, 45 millones de personas adicionales podrían caer en inseguridad alimentaria aguda durante este 2026. Esta cifra elevaría el total mundial a un récord histórico de 673 millones de personas sin acceso garantizado a alimentos básicos.
Especialistas consultados destacan que la gravedad de la situación radica en la relevancia estratégica de la zona del conflicto.
Moritz Cruz Blanco, investigador del IIE de la UNAM, señala que la agresión contra la nación persa afecta directamente un punto neurálgico de producción de petróleo, lo que impacta los precios de la energía a escala global.
Mauricio Alonso Estevez Daniel, académico de la UAM, advierte que el cierre del estrecho obliga a las navieras a buscar rutas alternativas o pagar seguros significativamente más caros, lo que encarece el transporte marítimo y, en consecuencia, el precio final de los productos básicos.
Esta combinación de altos costos energéticos y complicaciones logísticas crea una “tormenta perfecta” que afecta principalmente a las poblaciones más vulnerables del planeta, exacerbando la crisis humanitaria en medio de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio.
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