La localidad de Porto Ercole, al sur de Italia, se ha convertido en el epicentro de la desesperación para el sector pesquero europeo.
Los trabajadores del mar alertan sobre un inminente colapso económico derivado de la escalada de violencia en Medio Oriente, particularmente por el conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, que ha disparado los precios de los energéticos a niveles insostenibles.
Antes del estallido de las hostilidades, el precio del diésel se mantenía por debajo de un euro; sin embargo, este miércoles el costo ha superado las 1.40 unidades de euro (aproximadamente 1.73 dólares), eliminando cualquier margen de rentabilidad para las embarcaciones.
La situación es crítica: un solo barco de pesca puede consumir hasta 1,000 litros diarios, lo que representa un gasto operativo que la mayoría de las familias pesqueras ya no pueden costear.
Ante la gravedad del escenario, el ministro italiano Francesco Lollobrigida anunció recientemente la activación de un fondo de emergencia de la Unión Europea para la pesca y la acuicultura. No obstante, los pescadores denuncian que las ayudas podrían llegar demasiado tarde, ya que cientos de unidades permanecen ancladas en los muelles ante la imposibilidad de salir a faena sin generar pérdidas.
Este fenómeno no es aislado, pues el bloqueo del Estrecho de Ormuz y la incertidumbre sobre las rutas marítimas han elevado el barril de petróleo por encima de los 100 dólares, impactando no solo a Europa, sino también a las flotas pesqueras de América Latina, que enfrentan crisis similares en este 22 de abril.
Crisis en el Mediterráneo: El sector pesquero italiano, al borde de la parálisis por costos de combustible
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