Tras el despliegue de seguridad personal para el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, aclaró que la medida no responde a amenazas directas ni a que el mandatario sea un “blanco de ataques”.
Desde la capital sinaloense, Harfuch precisó que la asignación de escoltas fue una recomendación técnica del Gabinete de Seguridad y no una solicitud personal de Rocha Moya, contradiciendo ligeramente lo mencionado previamente en la conferencia matutina sobre el origen de la petición.
Puntos clave de la declaración de Harfuch:
Sin amenazas detectadas: El secretario enfatizó que no existe evidencia de peligro inminente ni amenazas contra el gobernador con licencia.
Protocolo por cargo y contexto: La seguridad se otorgó debido a su reciente función como gobernador y al entorno de violencia que persiste en Sinaloa. “Es un exfuncionario y, al ser Sinaloa un estado con hechos violentos, se considera que tenga escolta”, señaló.
Dispositivo discreto: Se informó que se trata de un grupo reducido de elementos y no de un despliegue masivo.





