El presidente Donald Trump intensificó sus críticas hacia el Papa León XIV, acusándolo de poner en riesgo a la comunidad católica y a la seguridad global debido a su supuesta postura sobre el programa nuclear de Irán. Las declaraciones del mandatario estadounidense se producen en un contexto de alta tensión diplomática y militar entre Washington y Teherán, donde las diferencias ideológicas entre la Casa Blanca y el Vaticano han quedado expuestas.
Trump afirmó que el Sumo Pontífice considera aceptable que Irán posea armamento nuclear, una aseveración que contrasta con la política de máxima presión ejercida por su administración. El presidente reiteró que no permitirá que la nación persa desarrolle tecnología atómica, calificando la visión de la Santa Sede como peligrosa para la estabilidad internacional.
La relación entre ambos jefes de Estado ha alcanzado niveles críticos de fricción en los últimos meses. Mientras el Papa ha condenado reiteradamente la intervención militar en la región y aboga por el desarme nuclear total y universal, Trump ha sugerido que el Vaticano actúa alineado con posturas políticas liberales que buscan debilitar su gestión.
Desde Roma, fuentes de la Secretaría de Estado han señalado que las afirmaciones del presidente reflejan un malentendido de la misión moral de la Iglesia, enfatizando que la oposición a la guerra no implica el apoyo al armamento de Irán, sino la búsqueda de soluciones diplomáticas. Este nuevo choque ocurre en la antesala de una visita estratégica del secretario de Estado, Marco Rubio, al Vaticano, con el objetivo de distender la relación tras semanas de intensos intercambios verbales.





