En entrevista con Iván Mercado, Eduardo Vázquez, especialista, advirtió que el nuevo enfoque del gobierno estadounidense representa un cambio de paradigma que coloca a México en el centro de la agenda global contra el narcotráfico.
El analista señaló que el documento menciona en múltiples ocasiones a México como un punto crítico en el tráfico internacional de drogas, al grado de considerarlo un “epicentro” del fenómeno, lo que implica mayores exigencias y presión en materia de seguridad y cooperación bilateral.
“Se eleva el nivel de control y de exigencia. Ya no se trata solo de combatir el narcotráfico como un problema de seguridad pública, sino como un riesgo de seguridad nacional para Estados Unidos”, explicó.
Uno de los cambios más relevantes, dijo, es la forma en que ciertas sustancias son conceptualizadas dentro de esta estrategia, al ser tratadas bajo una lógica similar a amenazas químicas, lo que endurece la postura de Washington y amplía su margen de მოქმედación.
Vázquez subrayó que este nuevo enfoque obliga a México a adaptarse a estándares más altos en materia de cooperación internacional, inteligencia y combate a estructuras criminales, en un contexto donde el crimen organizado ha evolucionado hacia redes transnacionales más complejas.
En ese sentido, consideró que la relación entre México y Estados Unidos no puede plantearse desde posturas unilaterales, sino bajo una lógica de corresponsabilidad.
“No se trata de subordinación, sino de entender que es una relación bilateral. Somos vecinos permanentes y el principal socio comercial, por lo que la coordinación es inevitable”, apuntó.
Finalmente, advirtió que el narcotráfico actual no solo implica drogas, sino también vínculos con otros delitos como tráfico de personas y posibles conexiones con esquemas de financiamiento ilícito a nivel global, lo que obliga a ambos países a replantear sus estrategias de seguridad en un entorno cada vez más complejo.





