El volcán Kilauea, ubicado en el Parque Nacional de los Volcanes de Hawái, registró su episodio eruptivo número 46 desde que inició su fase de actividad constante en diciembre de 2024. Este nuevo evento generó una imponente columna de ceniza y vapor que se elevó hasta los 6,000 metros (20,000 pies) sobre el nivel del mar, acompañada de fuentes de lava que alcanzaron los 200 metros de altura en el cráter Halema’uma’u.
La Oficina de Pronósticos del Servicio Meteorológico Nacional en Honolulu emitió un aviso por caída de ceniza para las zonas del sureste y este de la Isla Grande. Aunque el episodio de fountaining (fuentes de lava) duró aproximadamente nueve horas y cesó la tarde del martes 5 de mayo, los residuos volcánicos y el “cabello de Pelé” (hilos de vidrio volcánico) han persistido en el aire, afectando la visibilidad en comunidades como Mountain View y tramos de la Carretera 11.
Desde finales de 2024, el Kilauea ha mantenido un comportamiento episódico caracterizado por periodos cortos de intensa actividad seguidos de pausas. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) ajustó el semáforo de alerta volcánica a Amarillo/Aviso tras el cese de la emisión de lava, aunque advierten que el coloso permanece en un estado de agitación que podría reactivar las fuentes en cualquier momento.





