El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reafirmó este miércoles su intención de emplear capacidades militares terrestres para combatir a los cárteles del narcotráfico si el gobierno mexicano no incrementa los resultados en la materia. Durante un evento oficial en la Casa Blanca, el mandatario estadounidense declaró que su administración asumirá las labores de interdicción de manera directa en caso de que las autoridades locales no cumplan con lo que calificó como su “trabajo”.
El titular del Ejecutivo estadounidense señaló que, tras haber reducido significativamente el tráfico de sustancias ilícitas por vía marítima mediante operativos navales, su estrategia entrará ahora en una “fase terrestre”. Según las declaraciones del presidente, este nuevo enfoque es necesario para frenar el flujo de drogas hacia territorio estadounidense, calificando esta etapa de la campaña como un paso lógico y “sencillo” tras los resultados obtenidos en las costas del Caribe y el Pacífico.
Trump reconoció que la implementación de estas medidas generará reacciones diplomáticas y críticas por parte de representantes de México y otras naciones de la región. Sin embargo, enfatizó que la prioridad de su gobierno es enfrentar a las organizaciones criminales que calificó como “narcoterroristas”, independientemente de las quejas que puedan surgir por la naturaleza de las intervenciones propuestas por su administración.
Este posicionamiento ocurre en un momento de tensión en la relación bilateral, tras las presiones de Washington para la detención y extradición de figuras políticas mexicanas señaladas por presuntos vínculos con el crimen organizado. Mientras el gobierno estadounidense sostiene la posibilidad de una actuación unilateral por tierra, la administración federal de México ha mantenido su postura de cooperación internacional basada en el respeto a la soberanía territorial y los canales diplomáticos establecidos.





