En un frente unido sin precedentes, las principales asociaciones del sector automotriz en Estados Unidos enviaron este viernes una misiva urgente al Representante Comercial (USTR), Jamieson Greer, advirtiendo que la supervivencia de la industria como base de producción competitiva depende estrictamente de la continuidad del T-MEC.
La carta, revelada inicialmente por la agencia Reuters, cuenta con el respaldo de grupos que representan a colosos como General Motors, Volkswagen, Tesla, Toyota y Hyundai. El mensaje es claro: desmantelar o alterar drásticamente el acuerdo con México y Canadá sería contraproducente para los intereses económicos de Washington.
Los riesgos de “dinamitar” el acuerdo
Las compañías advirtieron que cualquier intento de romper la estructura actual del tratado —en el contexto de las recientes tensiones comerciales de la administración Trump— tendría consecuencias severas:
Cadenas de suministro: Se socavarían los flujos logísticos que el propio acuerdo buscó fortalecer, afectando la disponibilidad de componentes esenciales.
Carga administrativa: Introduciría una “complejidad innecesaria” y aumentaría los costos de operación para las plantas instaladas en suelo estadounidense.
Incertidumbre regulatoria: Crearía regímenes normativos divergentes, dificultando la planeación a largo plazo en un sector que ya enfrenta retos por la transición eléctrica.
Un llamado a la estabilidad
El texto subraya que el T-MEC no es solo un facilitador de comercio, sino el andamiaje que permite a la industria automotriz norteamericana competir frente al avance de los mercados asiáticos y europeos. “Socavar el acuerdo es socavar nuestra propia capacidad de producción”, sentencia el documento.
Este posicionamiento ocurre en un momento crítico de la política exterior de EE. UU., donde la revisión del tratado se ha convertido en una moneda de cambio política, generando nerviosismo en los mercados y en las entidades federativas mexicanas cuya economía depende de este motor industrial.





