Donald Trump desató una nueva polémica al arremeter contra las condiciones en las que encontró la Casa Blanca tras su regreso al poder. El mandatario estadounidense criticó severamente el mantenimiento de la residencia oficial durante la gestión anterior, señalando que el edificio se encontraba en un estado deplorable al momento de su mudanza. Durante un encuentro con la prensa, Trump relató que su esposa Melania le pidió comportarse con la dignidad propia de un presidente y evitar el uso de palabras vulgares. Con su característico estilo de decir las cosas sin decirlas formalmente, el magnate afirmó que, debido a ese consejo, no utilizaría el término casa de mierda para describir el lugar, aunque fue precisamente esa la expresión que empleó para enfatizar su descontento con el estado de la propiedad. Esta queja se suma a comentarios similares que realizó en su primer mandato, cuando calificó la histórica construcción como un basurero, reforzando su narrativa de que el gobierno anterior descuidó incluso los símbolos más importantes de la nación. Por ahora, las oficinas encargadas del mantenimiento federal no han respondido a los señalamientos, mientras que en el ámbito político las declaraciones han sido recibidas como una muestra más de su retórica directa y confrontativa frente a la burocracia de Washington.
Trump arremete contra el estado de la Casa Blanca y la califica como un lugar “mal mantenido”
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