En un ambiente de profundo dolor, indignación y un fuerte despliegue de seguridad, familiares, amigos y habitantes de la comunidad de Texcalapa dieron el último adiós a los siete integrantes de la familia que fueron asesinados el pasado domingo 17 de mayo al interior de un rancho local, en un hecho violento que también cobró la vida de tres de sus trabajadores.
Los cuerpos de las víctimas civiles regresaron a su comunidad natal para recibir las honras fúnebres. Los féretros fueron recibidos por una multitud que, en medio del llanto, los cobijó con arreglos de flores blancas, música sacra y cadenas de oraciones, reflejando la consternación de una localidad de la Mixteca poblana que no daba crédito a la magnitud de la tragedia.
Un sepelio custodiado
Debido a la naturaleza del multihomicidio —el cual es investigado por la Fiscalía General del Estado (FGE) como una presunta venganza de índole familiar ejecutada por José Alfredo “T”—, las ceremonias religiosas y el posterior cortejo fúnebre hacia el panteón comunitario se desarrollaron bajo condiciones excepcionales de seguridad:
Blindaje policial: Elementos de la Policía Estatal y fuerzas federales implementaron un estricto perímetro de vigilancia en las inmediaciones del templo y los accesos a la junta auxiliar para garantizar la integridad de los deudos.
Homenaje vecinal: Habitantes de Texcalapa se volcaron a las calles para acompañar a las carrozas, exigiendo de manera pacífica pero enérgica el total esclarecimiento de los hechos y justicia para las 10 víctimas del ataque armado.
Investigación abierta: Mientras la comunidad sepultaba a sus fallecidos, las autoridades ministeriales continuaban desahogando las diligencias complementarias en la región tras el arresto del principal sospechoso.
El sepelio concluyó en el cementerio local con el entierro de los siete integrantes de la familia, mientras que los restos de los tres trabajadores fallecidos en el mismo rancho fueron entregados a sus respectivos deudos en ceremonias separadas, cerrando así uno de los capítulos más negros en la historia reciente de la Mixteca.





