El Instituto Robert Koch (RKI) de Alemania y el Hospital Universitari Charité de Berlín confirmaron que los análisis de laboratorio realizados al paciente estadounidense ingresado bajo un estricto protocolo de aislamiento dieron negativo a virus hemorrágicos, descartando de manera categórica que el individuo se encuentre infectado con un nuevo tipo de ébola.
El despliegue de emergencia médica se activó luego de que el ciudadano estadounidense —un trabajador humanitario que había viajado recientemente a las provincias orientales de la República Democrática del Congo (RDC)— presentara un cuadro clínico febril severo compatible con los síntomas iniciales de la enfermedad. Ante la alerta global emitida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) respecto al brote de la variante Bundibugyo en el continente africano, los servicios de salud de Berlín aplicaron los lineamientos internacionales de bioseguridad para contener cualquier riesgo de propagación.
Tras la secuenciación molecular y los exámenes hematológicos correspondientes, los especialistas determinaron que el paciente padece un cuadro grave de malaria (paludismo), patología endémica de la región africana de procedencia. El hospital informó que el tratamiento especializado ya ha sido administrado y el estado de salud del paciente se reporta estable, por lo que las autoridades alemanas procedieron a levantar de forma paulatina las medidas de cuarentena en el ala médica de alta especialidad.





