Un buque cargado con 15,000 toneladas de arroz atracó en la terminal Haiphong del Puerto de La Habana, marcando el primer desembarco de un paquete global de asistencia humanitaria enviado por la República Popular China para mitigar la severa crisis de desabastecimiento de alimentos que afecta a la isla.
Este cargamento forma parte de un convenio de 60,000 toneladas del cereal comprometidas por el gobierno de Xi Jinping, las cuales arribarán de manera gradual al territorio cubano durante los próximos meses.
Distribución nacional y alcance del beneficio
De acuerdo con información de medios estatales, el acto oficial de recepción en los muelles fue encabezado por Óscar Pérez Oliva Fraga, vice primer ministro y ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, en compañía de Betsy Díaz Velázquez, titular del Ministerio de Comercio Interior (MINCIN).
Tras la inspección del cargamento, las autoridades sanitarias y de logística precisaron el destino que tendrá el grano:
Población objetivo: Las 15,000 toneladas serán distribuidas de inmediato de forma gratuita en todas las provincias del país y en el municipio especial Isla de la Juventud, con un alcance estimado para 9.6 millones de consumidores.
Sectores prioritarios: Además de abastecer la canasta familiar normada, una parte del suministro se asignará directamente a comedores de instituciones públicas de los sectores de salud y educación.
Alianza estratégica en medio de tensiones
Este envío es el segundo bloque de asistencia alimentaria de emergencia que el gigante asiático destina a la Mayor de las Antillas en lo que va del año, sumándose a un lote previo de 30,000 toneladas procesado a finales del primer trimestre.
El paquete de ayuda integral aprobado por Pekín para el país caribeño incluye también un fondo de asistencia financiera por 80 millones de dólares, orientado principalmente a la adquisición de equipamiento para la debilitada red eléctrica nacional y otras necesidades operativas urgentes.
La entrega del cereal se consolida en un contexto de estrechas relaciones políticas y comerciales entre ambos gobiernos, coincidiendo además con un periodo de renovadas tensiones diplomáticas entre La Habana, Pekín y el gobierno de Washington debido a restricciones económicas y señalamientos de inteligencia en la región.





