El escenario político y legal se complica de manera muy rápida para Morena y para todos los cuadros de la 4T que acarician el 2027. La presión que en México no ha sabido o no ha querido ejercer la mediocre oposición partidista, la viene ejerciendo como nunca el presidente Trump y su movimiento MAGA.
A casi un mes de que las autoridades norteamericanas acusaron al gobernador Rubén Rocha Moya y a 9 de sus colaboradores más cercanos de coexistir y operar con carteles del narcotráfico, muchas cosas han sucedido lejos de los reflectores públicos.
Estos 27 largos días sirvieron para ganar tiempo y armar un complejo andamiaje legal que intentará desde el poder legislativo contener una potencial intervención en los procesos internos, en la designación de candidaturas, en las elecciones y en los triunfos de Morena en los comicios del próximo año.
Permitir ello sería catastrófico para López Obrador y para todo su movimiento, por ello la orden es una: impedir, cueste lo que cueste, una intromisión que exhiba lo que todo el mundo intuye sobre lo que pasa en México y ello extinga por completo el “segundo piso” de la Cuarta Transformación.
Por eso y más allá de los pillastres que se fueron a entregar a Estados Unidos y de los citatorios que la fiscalía por fin envió al gobernador Rocha Moya y al senador Inzunza, la 4T ha armado un paquete de iniciativas para blindarse de la posible debacle que se asoma en las elecciones del 2027 y las órdenes de aprehensión que ya se han anunciado desde Washington en contra de muchas y muchos “activos” del movimiento obradorista.
La iniciativa que pretende aprobar como causal de nulidad en las elecciones mexicanas una potencial injerencia “extranjera” supone un cambio sin precedente en las reglas de la legalidad y de la democracia mexicana.
La atrevida redacción propone como motivos de anulación a una o varias elecciones la “desinformación sistemática” y la “manipulación digital”, lo que podría significar un ataque brutal en contra de la libertad de expresión y el derecho a la información verificada.
El gravísimo riesgo que esto podría representar es que los contenidos informativos queden sometidos a la complaciente interpretación de autoridades y organismos subordinados a la 4T.
Es así que se intentará aprobar a través de una mayoría legislativa una serie de candados que pueden no solo contener sino atentar en contra de la propia sociedad y de la agonizante democracia mexicana.
Desde Morena buscarán endurecer las estrategias para evitar un financiamiento ilícito desde el extranjero en favor de un candidato o partido, pero también intentarán apagar cualquier presión política, económica o “mediática” que desde su singular interpretación pueda “alterar” la intención del voto ciudadano.
Y justo ahí es donde, evocando a la defensa de la soberanía y al no intervencionismo, la 4T pretende “proteger” la intención y voluntad de los votantes que pudieran considerar modificar sus preferencias electorales ante la ola de escándalos políticos que se prometen desde los Estados Unidos.
El partido en el poder tiene muy claro el enorme riesgo que para su movimiento significa la lluvia de acusaciones, detenciones y peticiones de extradición que comenzarán a formalizarse después de que los testigos cooperantes aporten la información suficiente para demostrar los vínculos, negocios y alianzas entre el crimen y mucha de sus figuras cuatroteras.
El “canto” de todos los que desean obtener beneficios legales a cambio de información es inevitable y eso lo saben muy bien los promotores del blindaje a la 4T, sin embargo el escenario de prisión y persecución ha escalado demasiado y hoy no solo se trata de conservar el poder a como dé lugar.
Hoy la misión es quedarse en el poder, impedir la mayor cantidad de derrotas electorales y evitar la prisión norteamericana para las figuras clave del movimiento, todo al mismo tiempo.
Sin duda la presión es brutal no solo para la presidenta; muchísimos de los investigados han entrado en una espiral de cortisol e insomnio que los puede llevar lo mismo a una visita casual e inesperada a los Estados Unidos o a una sala de emergencias de cualquier hospital en el país.
Las probabilidades y los escenarios corren más rápido y con mayor riesgo.
La estrategia oficialista está puesta y veremos qué tanto puede permear en un escenario político plagado de retos y riesgos ya no solo para los morenistas, sino para la nación entera.





