El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, lanzó una cruda advertencia colectiva al reconocer que el brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) se está propagando a una velocidad alarmante, admitiendo de forma taxativa que “por el momento la epidemia nos está superando”. Durante una reunión ministerial virtual de emergencia convocada por los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC de África), el jefe del organismo de la ONU detalló que el retraso inicial en la detección de los contagios ha obligado a los equipos médicos a “jugar al gato y al ratón” en una carrera rezagada contra el virus. Alarma por variante sin vacuna y expansión transfronterizaEl balance presentado por la OMS revela un agravamiento acelerado de las métricas sanitarias en la región de África Central:Casos y decesos: El organismo ya contabiliza más de 900 casos sospechosos y 220 fallecimientos sospechosos acumulados en territorio congoleño desde que inició el brote en abril. Cepa Bundibugyo: Científicos confirmaron que la epidemia es causada por la rara variante Bundibugyo, una cepa del virus para la cual no existen vacunas aprobadas ni tratamientos comerciales específicos, lo que eleva drásticamente la vulnerabilidad de las poblaciones afectadas. Alerta vecinal: La emergencia ya cruzó fronteras. Uganda confirmó que su cifra de casos confirmados subió a siete, lo que llevó a la OMS a instar a todas las naciones limítrofes con la RDC a activar protocolos inmediatos de blindaje y aislamiento epidemiológico. El factor de la inseguridad y los recortes internacionalesPara revertir la tendencia, el doctor Tedros anunció que viajará a la RDC para coordinar las operaciones en el terreno. Sin embargo, admitió que el despliegue es sumamente complejo debido a que el epicentro del virus se localiza en las provincias de Ituri y Kivu del Norte, zonas sumidas en un conflicto armado activo entre el Ejército y grupos rebeldes que ha provocado desplazamientos masivos de refugiados. A este adverso panorama logístico se suma la denuncia de la comunidad científica internacional frente a los recientes y masivos recortes de presupuesto por parte de potencias occidentales y el desmantelamiento de agencias de cooperación global (como la estadounidense USAID), factores que han dejado al sistema de salud del Congo —uno de los más frágiles del mundo— prácticamente desarmado para contener la crisis en sus etapas iniciales.





