Durante la conferencia matutina del Gobierno de México, el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, reveló detalles sobre los recientes avances en materia de cooperación internacional contra el crimen organizado. El funcionario federal informó que la transferencia estratégica de 92 objetivos prioritarios a las autoridades de los Estados Unidos permitió poner fin a una red de operación delictiva que se mantenía activa dentro del sistema penitenciario mexicano.
García Harfuch explicó que, debido a severos problemas de corrupción entre servidores públicos, varios de estos líderes criminales de alto perfil habían logrado frenar y postergar sus procesos de extradición durante años, utilizando lagunas legales y complicidades internas.
El modus operandi: Control y delincuencia tras las rejas
El secretario de Seguridad fue enfático al señalar el riesgo que representaba la permanencia de estos perfiles en los centros de reclusión del país, argumentando que las prisiones no estaban logrando contener su capacidad de mando:
Operación activa: Los líderes criminales continuaban coordinando ejecuciones, operaciones de narcotráfico, lavado de dinero y extorsiones al exterior del país utilizando redes de comunicación clandestinas dentro de los penales.
Red de complicidades: El funcionario admitió que la red de corrupción de custodios, directivos y personal judicial permitía a estos delincuentes mantener privilegios y evadir las medidas de máxima seguridad.
Cooperación binacional sin impunidad
La entrega y agilización de los trámites migratorios y judiciales de estos 92 objetivos hacia cortes norteamericanas se consolidó como una prioridad para neutralizar su influencia en el territorio nacional:
Corte de raíz: Al ser puestos a disposición de la justicia estadounidense, se eliminó la posibilidad de que siguieran controlando sus células delictivas en México.
Fortalecimiento institucional: García Harfuch puntualizó que esta medida forma parte de la nueva estrategia de seguridad nacional, la cual no solo busca la captura de los generadores de violencia, sino asegurar su debido proceso y erradicar los focos de corrupción que debilitan al sistema penitenciario.
Con estas acciones, el gabinete de seguridad federal reiteró su compromiso de mantener una estrecha colaboración con las agencias internacionales bajo un esquema de respeto a la soberanía, priorizando el desmantelamiento de las estructuras financieras y operativas que dañan la paz pública.




