Durante su informe nacional con motivo del segundo aniversario de su triunfo electoral, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, presentó un balance altamente optimista sobre el rumbo de las finanzas del país. La mandataria afirmó de manera categórica que “la economía mexicana permanece estable y avanzando”, rechazando los pronósticos de desaceleración y atribuyendo el dinamismo actual a las políticas de austeridad republicana y al fortalecimiento del mercado interno.
Ante miles de simpatizantes concentrados en el Monumento a la Revolución, la jefa del Ejecutivo Federal desglosó los principales indicadores macroeconómicos que, desde la perspectiva de su administración, consolidan al país como uno de los mercados emergentes más atractivos y seguros a nivel global.
Los cuatro pilares de la estabilidad macroeconómica
En su mensaje, la presidenta Sheinbaum articuló el éxito de la política económica a través de cuatro variables clave:
Fortaleza cambiaria: Subrayó que el peso mexicano se mantiene como la segunda moneda que más se ha apreciado frente al dólar estadounidense en todo el mundo, resistiendo de forma sólida la volatilidad de los mercados financieros internacionales.
Inversión Extranjera Directa (IED): Celebró el registro de cifras récord en la atracción de capitales extranjeros, impulsadas principalmente por el fenómeno de la relocalización de empresas (nearshoring), el cual ha detonado el desarrollo de nuevos parques industriales en el centro y norte del país.
Mercado laboral: Destacó los altos niveles en la creación de empleos formales registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), así como el impacto positivo de los incrementos salariales aplicados de forma gradual.
Control inflacionario: Resaltó el comportamiento a la baja y la estabilización del índice inflacionario, lo que ha permitido proteger el poder adquisitivo de las familias de menores ingresos.
Austeridad y bienestar social: Claudia Sheinbaum enfatizó que este panorama de estabilidad demuestra que es posible mantener una disciplina fiscal rigurosa sin necesidad de endeudar al país ni recurrir a privatizaciones. Asimismo, refrendó que la solidez de los ingresos públicos garantiza el financiamiento y la continuidad de todos los Programas para el Bienestar y las grandes obras de infraestructura de su gestión para los próximos años.




