El creciente costo de la atención para adultos mayores en Estados Unidos está poniendo en jaque la riqueza acumulada por millones de familias y amenaza con desvanecer la histórica transferencia de herencias que se esperaba para las próximas décadas, según un análisis sobre el impacto de los gastos sanitarios en la economía doméstica.
Aunque se proyecta una transferencia generacional sin precedentes de hasta 84 billones de dólares en las próximas décadas, los gastos por cuidados prolongados, demencia y residencias asistidas están agotando los ahorros y reduciendo drásticamente las herencias que podrían recibir las nuevas generaciones.
El estudio revela que cada vez más personas mueren sin patrimonio neto, mientras los hijos recurren a préstamos o utilizan sus propios recursos para financiar la atención de sus padres, en un ciclo que erosiona la estabilidad financiera de las familias de clase media y trabajadora.
De acuerdo con expertos en economía del envejecimiento, el costo promedio de una residencia asistida en Estados Unidos supera los 60,000 dólares anuales, mientras que la atención en un hogar de ancianos con habitación privada puede exceder los 100,000 dólares por año, cifras que consumen rápidamente los ahorros de décadas.
El fenómeno, que los analistas califican como una “crisis silenciosa”, no solo afecta a los adultos mayores, sino que obliga a las generaciones más jóvenes a redirigir sus ingresos para cubrir los gastos de salud de sus padres, retrasando sus propias metas financieras como la compra de vivienda o el ahorro para su jubilación, en un contexto donde el sistema de salud estadounidense sigue siendo uno de los más costosos del mundo.





