El presidente Javier Milei ha sumergido a Argentina en una de las mayores crisis diplomáticas con Brasil en décadas, tras una gira por São Paulo que incluyó graves insultos a su homólogo Luiz Inácio Lula da Silva, ataques al poder judicial y acusaciones infundadas sobre una supuesta “campaña antiargentina” financiada por el gobierno brasileño.
La crisis se desató el sábado, cuando Milei participó en el lanzamiento de la campaña presidencial de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, como candidato a las elecciones de octubre . Durante su intervención, el mandatario argentino calificó a Lula de “ladrón”, “presidiario” y “basura socialista”, mientras que al juez Alexandre de Moraes, quien condenó a Bolsonaro, lo llamó “basura calva” . Milei también afirmó que el gobierno de Lula financió el 25% de los recursos para una campaña en redes contra Argentina durante el reciente Mundial, una acusación que presentó sin aportar pruebas .
El gobierno de Brasil respondió con contundencia: llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, y convocó al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, para expresar el “repudio” por los improperios . La Cancillería brasileña calificó el episodio como “infamante” y sin precedentes en la relación bilateral de 203 años .
Consecuencias de una estrategia confrontativa
El analista internacional Gabriel Puricelli, citado por Sputnik, advirtió que el vínculo con Brasil es el más importante de la política exterior argentina: “Es el primer socio comercial, comparten frontera y se otorgan garantías mutuas de no proliferación nuclear. Es por lejos la relación bilateral más importante que tiene la Argentina, y ahora queda atrapada en un escenario de tensión grave” .
Por su parte, el analista Héctor Bernardo enmarcó las declaraciones de Milei en una estrategia de “marcar distancia hacia los presidentes que no son afines” para estrechar lazos con los que considera aliados, como el expresidente Jair Bolsonaro . Sin embargo, Puricelli destacó las pérdidas económicas que esta postura podría acarrear: “Argentina se acaba de cortar una mano, porque México y Brasil son las principales aspiradoras de inversión de la región” .
Mientras Lula minimizó los insultos con un “¿Quién es ese tipo?” , el ministro de Hacienda brasileño, Fernando Haddad, calificó a Milei como “el payaso del presidente de Argentina” . La oposición argentina repudió los dichos del mandatario, señalando que ponen en riesgo los puestos de trabajo y las exportaciones al principal socio comercial del país





