Las fuerzas de defensa aérea rusas derribaron 174 drones en la pasada noche y madrugada del 24 de enero de 2025, según informó el Ministerio de Defensa de Rusia a través de su cuenta oficial en Telegram. Los ataques afectaron a trece regiones del país, incluyendo la capital, Moscú, donde varios drones fueron neutralizados en sus alrededores.
El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, detalló que los primeros drones fueron destruidos en las localidades de Kolomna y Ramenskoe, situadas en la región de Moscú. “En el lugar de la caída de los fragmentos no se registraron daños ni víctimas”, aseguró Sobianin. Poco después, informó de la destrucción de otros dos drones en Podolsk, al sur de la capital. También se reportaron más derribos en suburbios al sur y al norte de Moscú, lo que obligó a la suspensión temporal de las operaciones en tres aeropuertos de la ciudad. Además, las autoridades aeronáuticas en Kazán, Nizhnikamsk, Penza, Samara, Sarátov y Ufá tomaron medidas similares, paralizando temporalmente los vuelos.
En el mismo periodo, las fuerzas rusas interceptaron tres drones en la región de Leningrado, cercana a San Petersburgo, y 37 en la región de Briansk, fronteriza con Ucrania. Los ataques aéreos se han intensificado en las últimas semanas como parte de la escalada del conflicto entre ambos países.
Por su parte, Ucrania confirmó haber lanzado un ataque contra una refinería en la región de Riazán, una de las más importantes en la industria petrolera rusa, que suministra combustible para aviones, tanques y barcos. Andrí Kovalenko, jefe del Centro contra la Desinformación del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania, también señaló que la refinería atacada es clave en el abastecimiento de combustible para la maquinaria militar rusa. Además, Ucrania llevó a cabo un ataque contra la fábrica ‘Kremni’, en la región de Briansk, que produce microchips utilizados en misiles y drones, una instalación que ya había sido blanco de ataques previos.
Mientras tanto, en Ucrania, las autoridades informaron sobre un ataque aéreo ruso en la región de Kiev, que dejó tres muertos y una persona herida. El impacto de los drones causó daños significativos en un edificio residencial de once plantas y en varias casas, así como la destrucción de tres vehículos y una tienda. Este ataque se produce en el marco de los continuos bombardeos rusos con drones de largo alcance, principalmente los modelos Shahed de fabricación iraní, que afectan a diversas zonas de Ucrania cada noche.
La guerra continúa su intensificación con ambos bandos recurriendo a nuevas tácticas y ofensivas aéreas, mientras se mantiene la incertidumbre sobre el futuro del conflicto.





