miércoles, abril 1, 2026

Elena Gallegos, a los 60 años, se gradúa de la licenciatura en Sociología BUAP

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Tecamachalco, Puebla. – A sus casi 60 años, Elena Gallegos Luna ha cumplido un sueño que muchos considerarían lejano: terminar su licenciatura en Sociología en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Después de más de tres décadas dedicadas al hogar y a la crianza de sus tres hijos, Elena decidió retomar su educación y hacer realidad su anhelo académico.

Originaria de Santa María Huazolotitlán, Oaxaca, una región mayoritariamente mixteca, Elena ha sido una firme defensora de su lengua materna, el mixteco, promoviendo su uso en espacios académicos. A través de la invitación del maestro Omar Ponce, ha impartido cursos en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, y ha trabajado con la Facultad de Psicología para traducir al mixteco materiales preventivos sobre el suicidio.

La historia de Elena refleja la realidad de muchas mujeres que, desde jóvenes, deciden formar una familia y postergar sus aspiraciones personales. Llegó a Puebla a los 10 años, acompañando a su hermana, y tras terminar la secundaria, formó una familia. “Me casé con la promesa de que podría continuar mis estudios, pero no fue así”, recuerda. Durante su vida conyugal, tuvo tres hijos, todos ellos egresados de la BUAP: dos abogados y uno que estudió Psicología y luego Medicina.

Al alcanzar la independencia de sus hijos y tras finalizar su matrimonio, Elena decidió retomar su educación. Completó la preparatoria a través de un sistema abierto y, aunque inicialmente pensó en estudiar Derecho, sus hijos fueron clave en su decisión. “Pensaba en estudiar Derecho para poder ayudarles, pero mis hijos me hicieron reflexionar sobre lo que realmente quería. Fue entonces cuando descubrí la Sociología, una carrera que me apasionó desde el primer momento”, explica.

La licenciatura en Sociología le permitió explorar nuevas formas de pensamiento y le proporcionó una mayor comprensión de las dinámicas sociales, políticas y humanas. “Es una disciplina compleja, pero fascinante, que me ha permitido entender mejor la sociedad y sus interacciones. Hay muchas mujeres como yo que buscamos aprender más y tener nuevas experiencias”, asegura Elena.

Desafíos y Superación

La llegada de la pandemia complicó aún más su inicio como estudiante universitaria, ya que las clases fueron virtuales. “Nunca había usado una computadora o un celular para estudiar, todo era a mano. Pero con el apoyo de mis hijos, logré adaptarme rápidamente”, comenta. Sin embargo, el reto más grande llegó cuando las clases presenciales comenzaron nuevamente. “Al principio me dio mucho miedo, sobre todo por mi edad y el riesgo de contagiarme, pero todo salió bien y pude completar mi plan de estudios sin problemas”, afirma.

Actualmente, Elena está realizando sus prácticas profesionales en investigación, bajo la tutoría de la doctora Mirza Aguilar Pérez, abordando temas de migración, género y trabajo. Con su graduación casi a la vista, no solo ve la Sociología como una disciplina académica, sino como una herramienta para comprender y transformar su entorno.

Elena nunca olvidó el apoyo fundamental que recibió de su familia, en especial de sus hijos, quienes ahorraron para costear su educación. “Aunque no tuve el apoyo económico de mi pareja, mis hijos me ayudaron a hacer realidad mi sueño. Hoy, aquí estoy, terminando mi licenciatura casi a los 60 años”, señala emocionada.

Impulso a la Educación Superior para Adultos

La historia de Elena no es única. En la BUAP, cada vez más adultos mayores de 50 años están accediendo a la educación superior. Este año, 13 personas mayores de 50 años ingresaron a diversas licenciaturas, sumando un total de 36 matriculados en los últimos tres años. Además, desde 2016, la universidad ofrece la UPA (Universidad para Adultos), que proporciona cursos y talleres a personas adultas, con una matrícula total de 1,666 estudiantes, de los cuales el 83% son mujeres.

A nivel nacional, los estudiantes adultos mayores de 24 años representan el 20% de la matrícula universitaria. A pesar del aumento en la participación femenina en este ámbito, aún persisten barreras que limitan su acceso equitativo a sectores productivos y tecnológicos, lo que subraya la importancia de seguir impulsando la educación superior para adultos.

Elena Gallegos es un claro ejemplo de que nunca es tarde para seguir aprendiendo y alcanzar metas que, a menudo, se ven como inalcanzables.

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