Durante la audiencia general celebrada en la Plaza de San Pedro, el Papa León XIV instó a los fieles católicos de todo el mundo a dedicar el mes de octubre a la oración diaria del rosario, con la intención específica de pedir por la paz mundial. El pontífice animó a rezar tanto de forma individual como en familia y comunidad, destacando la fuerza espiritual de esta práctica mariana.
En su mensaje, el Papa también anunció su participación en la vigilia del próximo 11 de octubre, en el marco del Jubileo de la Espiritualidad Mariana, durante la cual se rezará el rosario y se conmemorará la apertura del Concilio Vaticano II.
A pesar de la creciente tensión en regiones como Gaza y Ucrania, el Santo Padre evitó hacer referencias directas a conflictos actuales, centrando su mensaje en el poder transformador de la oración y el amor cristiano.
Durante los saludos a los fieles presentes, el Papa dirigió un mensaje especial a los estudiantes de lengua árabe con motivo del inicio del año escolar. Los animó a conservar su fe y a nutrirse de conocimiento, subrayando que “solo una educación integral puede construir un futuro de paz y estabilidad”.
A los fieles de lengua portuguesa, el Papa les recordó la importancia de ser portadores del amor de Cristo:
“En estos tiempos que corren, entre los escombros del odio que mata, seamos portadores del amor de Jesús, que ilumina y levanta a la humanidad”.
En su catequesis, reflexionó sobre la presencia de “infiernos cotidianos” —como la soledad, la vergüenza o el cansancio de vivir—, afirmando que Cristo entra silenciosamente en esas realidades para sanar:
“No para juzgar, sino para liberar. No para culpabilizar, sino para salvar”, afirmó, comparando su presencia con la de quien entra en una habitación de hospital para brindar consuelo.
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