La Ciudad de México puso a prueba su capacidad operativa de cara al Mundial 2026 con la implementación del dispositivo “Última Milla”, durante el partido amistoso entre México y Portugal en el Estadio Banorte.
El ejercicio, diseñado como un ensayo previo al torneo internacional, permitió evaluar la logística en materia de movilidad y seguridad en uno de los recintos que formarán parte de la justa mundialista.
Movilidad sin autos, la clave
La estrategia fue coordinada por autoridades de movilidad y seguridad, quienes apostaron por restringir el acceso de vehículos particulares en los alrededores del estadio. En su lugar, se implementaron alternativas como esquemas de “park and ride”, transporte público reforzado y rutas especiales gratuitas operadas por la Red de Transporte de Pasajeros y el sistema de Transportes Eléctricos.
Aunque la medida generó incertidumbre inicial entre asistentes y vecinos, el resultado fue positivo: se logró disminuir la saturación vial y mantener un flujo ordenado en los accesos y salidas del recinto.
Ensayo rumbo a 2026
El operativo “Última Milla” forma parte de las estrategias que buscan garantizar una experiencia eficiente y segura durante el Mundial 2026, donde la Ciudad de México será una de las sedes principales.





