El gobierno de China exigió la retirada inmediata de las fuerzas israelíes del sur del Líbano.
La potencia asiática manifestó su profunda preocupación por la expansión del conflicto, subrayando que la comunidad internacional no puede permitir que el territorio libanés sufra una devastación similar a la registrada en la Franja de Gaza.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de China instó a detener las operaciones militares que vulneran la soberanía libanesa, señalando que el costo civil de una invasión sería inaceptable.
“Líbano no debe convertirse en otra Gaza”, sentenció la representación diplomática china, haciendo referencia a la crisis humanitaria y la destrucción de infraestructura que ha marcado el conflicto palestino-israelí.
China sostiene que la incursión terrestre de Israel es una violación directa del derecho internacional y de la integridad territorial del Líbano.
Pekín hace un llamado al Consejo de Seguridad de la ONU para que tome medidas que detengan el derramamiento de sangre y eviten una guerra regional a gran escala. Mientras algunas potencias occidentales han respaldado el derecho de defensa de Israel contra Hezbolá, China se alinea con las voces del Sur Global que exigen un alto al fuego incondicional.
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