El Gobierno de Catar anunció la activación de la cláusula de “fuerza mayor” en sus contratos de exportación de gas natural licuado (GNL), tras los severos daños sufridos en el complejo industrial de Ras Laffan.
El ministro de Energía catarí, Saad Sherida al-Kabi, informó que los ataques con misiles ejecutados por Irán los pasados 18 y 19 de marzo afectarán la capacidad operativa del país a largo plazo, con reparaciones que podrían demorar entre tres y cinco años.
Las afectaciones principales se concentran en las líneas de producción 4 y 6, operadas en conjunto con ExxonMobil, así como en la planta Pearl GTL, gestionada por Shell. De acuerdo con las estimaciones oficiales, la pérdida de ingresos anuales para la petrolera estatal QatarEnergy se calcula en 20,000 millones de dólares. Entre los países directamente impactados por la suspensión de contratos bajo esta cláusula se encuentran China, Corea del Sur, Italia y Bélgica, socios estratégicos en el suministro de energéticos.
El reporte técnico detalla que el ataque provocó una reducción del 24% en las exportaciones de condensados y del 13% en las de gas natural licuado. Además, se registran pérdidas significativas en la producción de helio, nafta y azufre.
Esta interrupción en el centro de gas más importante del mundo añade una presión sin precedentes al mercado energético global, en un contexto de alta incertidumbre por la expansión del conflicto en el Golfo Pérsico.
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