En el inicio de la Semana Santa, la Iglesia en México manifestó su dolor ante la prohibición de celebrar la misa de Domingo de Ramos en el Santo Sepulcro, en Jerusalén.
A través de este posicionamiento, se señaló que el sufrimiento que brota desde Tierra Santa resuena también en el corazón de la comunidad católica mexicana. Asimismo, se destacó que lo que ocurre en Jerusalén no es ajeno, ya que recuerda la importancia de proteger y promover la fe, la dignidad humana y la libertad religiosa.

Finalmente, la Iglesia en México hizo un llamado a la paz, en un contexto marcado por esta situación en uno de los lugares más significativos para la tradición cristiana.





