Carlos Sosa, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (CANACINTRA), expresó su preocupación por lo que considera una amenaza inminente: una posible guerra arancelaria entre México y Estados Unidos. Sosa señaló que, tal como se temía, la situación está tomando un rumbo negativo y que lo más urgente es evitar que este conflicto se prolongue durante meses, ya que esto podría tener un impacto económico severo.
Para analizar los posibles escenarios y mitigar los efectos de una guerra comercial, CANACINTRA ha establecido una mesa de análisis con el objetivo de estudiar las repercusiones y preparar respuestas estratégicas. Según Sosa, la clave en este momento es apostar por la diversificación de mercados, aunque reconoció que los resultados de esta estrategia no se verán de manera inmediata. “Es algo que debemos hacer, aunque sabemos que los resultados no serán tan rápidos”, dijo el presidente de la cámara.
Sosa también destacó que, en caso de que se materialice esta guerra arancelaria, los primeros en verse afectados serían los consumidores estadounidenses. Posteriormente, los efectos se trasladarán a los mercados laborales, lo que podría generar despidos en diversas industrias. En particular, los sectores automotriz y agroalimentario son los que más sentirán el impacto debido a su estrecha relación comercial con Estados Unidos.
Finalmente, Sosa subrayó que la industria de la transformación es crucial para la economía del estado de Puebla, ya que representa alrededor de 800,000 empleos, de los cuales entre el 60% y el 70% corresponden a los sectores más vulnerables ante una posible guerra comercial con el vecino país del norte.





