A un mes del derrame de hidrocarburo que impactó aproximadamente 900 kilómetros de costa en el Golfo de México, la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, y autoridades de Pemex realizaron recorridos de supervisión para incentivar el turismo durante este fin de semana de Semana Santa. Bajo el lema “Veracruz es un gran pueblo, nos levantamos siempre”, la mandataria estatal aseguró que los litorales están listos y aptos para recibir a los visitantes.
Por su parte, Petróleos Mexicanos respaldó esta postura basándose en monitoreos realizados con drones de la Secretaría de Marina (Semar). La paraestatal afirmó que las 48 playas afectadas —principalmente en Veracruz y Tabasco— presentan condiciones óptimas para el uso recreativo, buscando mitigar el impacto económico que el desastre ecológico ha tenido sobre los comerciantes y prestadores de servicios locales.
Contraste: Denuncias de insuficiencia y daño ambiental
A pesar del discurso oficial, la situación en el terreno genera opiniones divididas. Organizaciones ambientales y grupos de la sociedad civil sostienen que las acciones de limpieza han sido insuficientes y que el problema persiste de forma subyacente en el ecosistema. Entre las denuncias principales destacan:
Mortalidad de fauna: Pobladores y pescadores han reportado la muerte de decenas de animales marinos a causa del crudo.
Residuos persistentes: Activistas que han participado voluntariamente en las faenas de limpieza aseguran que el derrame continúa extendiéndose en ciertas zonas del Golfo.
Convocatoria a la “Marcha por el Mar”
Ante lo que consideran una respuesta incompleta por parte del gobierno, diversos colectivos han convocado a una movilización ciudadana para este domingo 5 de abril de 2026.
Cita: 16:30 horas en el Asta Bandera del Puerto de Veracruz.
Ruta: Del Asta Bandera hacia el Malecón.
Objetivo: Exigir acciones concretas de remediación ambiental y transparencia sobre la magnitud real del desastre.
Organizaciones como Tlacuy y el Corredor Arrecifal del Golfo lideran esta iniciativa, invitando a la población a manifestarse por la protección del patrimonio natural veracruzano, en un momento donde la prioridad gubernamental parece centrarse en la reactivación turística inmediata.





