La presencia del gusano barrenador en territorio mexicano ha provocado una reducción de hasta el 25% en la producción del sector pecuario en los últimos meses, lo que ha generado un incremento en los precios de productos cárnicos a nivel nacional.
Héctor De Hoyos Koloffon, presidente de la Asociación de Engordadores de Ganado Bovino del Noreste (AEGBN), señaló que las afectaciones no se limitan únicamente a los exportadores de ganado, pues las restricciones impuestas por Estados Unidos también han repercutido en todos los productores pecuarios. De manera particular, los corrales de engorda —encargados de movilizar y finalizar el ganado para su procesamiento— han asumido el mayor peso económico.
Tras la detección del brote por parte de las autoridades sanitarias mexicanas, los productores del noreste del país implementaron un protocolo adicional de bioseguridad en la recepción de ganado, con el objetivo de proteger la sanidad en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. Esta medida ha representado un gasto superior a los 867 millones de pesos.
De Hoyos reconoció que, aunque parte del aumento en costos ya se ha trasladado al consumidor, los productores siguen absorbiendo la mayor carga económica para evitar una escalada significativa en los precios de la carne, lo que podría afectar a sectores vulnerables de la población.
Además, advirtió que los pequeños ganaderos —con hatos menores a 20 cabezas— son quienes más resienten la crisis, ya que no cuentan con los recursos para contratar personal especializado o acceder a atención veterinaria y medicamentos. Por ello, consideró urgente implementar esquemas de apoyo que garanticen su permanencia ante situaciones como la actual.
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