Después de una década de gobiernos inconclusos y condicionados por
la fatalidad, la pandemia o por los escándalos políticos, Puebla vuelve
a correr por la pista de la estabilidad y del crecimiento gubernamental
proyectado.
El complicado paso de 9 gobernadores electos e interinos en la entidad
le arrebató a los poblanos la certidumbre, la posibilidad de concretar
proyectos, garantizar el desarrollo y consolidar la evolución del “estado
puerta” para sur del territorio nacional.
Sin embargo, los escenarios de inestabilidad en la entidad parece que
han comenzado a quedar atrás. Después de varios años en los que la
incertidumbre se impuso, en este 2026 el gobierno de Alejandro
Armenta retomó el discurso público de la medición de resultados contra
sus propios números.
Por ello, los proyectos y las acciones de la administración pública en
turno comienzan a desarrollarse a partir de esa lógica de contrastes y
comparación contra sus propios resultados, como suele suceder en un
gobierno planificado y más aún, encabezado por un administrador
público.
El plan estatal para atender, cuidar y capitalizar la Semana Santa de
este 2026 es el mejor ejemplo de esta dinámica administrativa
proyectada en el terreno de la medición constante.
Los números preliminares de este singular y demandante periodo en
Puebla apuntan a un crecimiento alcanzado con creces en este lapso
vacacional que para los economistas resulta clave para poder medir y
pronosticar el dinamismo de la economía nacional y local.
Pero semana santa no solo se trata de un lapso en el que se pueden
recibir más visitantes o turistas, estos días “de guardar” es un
termómetro que permite evaluar en un corto tiempo la eficacia de una
administración.
Abre también la posibilidad de medir niveles de confianza de la
población, refleja la eficiencia gubernamental en materia de servicios,
muestra con notable claridad y prontitud la eficacia de sus programas
de promoción, los tiempos de respuesta, pero sobre todo, evidencia los
aciertos o fallas que en materia de seguridad y atención ofrece un
gobierno.
Los niveles y eficacia en la prevención y protección de los habitantes
es la verdadera columna vertebral de todo gobierno exitoso.
La Semana Santa es un período de descanso para la población en
general, pero sin duda es riguroso examen para las autoridades en
cualquiera de los tres niveles de gobierno ya que en cuestión de horas
pueden quedar expuestos por la cascada de demandas y solicitudes de
una población flotante que se quintuplica en espacios clave.
En Puebla se tiene como meta para esta semana santa recibir y
atender de manera profesional a poco más de 950 mil visitantes de la
CDMX, EDOMEX, Hidalgo, Morelos, Oaxaca y Veracruz.
El gobierno estatal estableció como meta la recepción de 1 mil 100
millones de pesos como derrama económica por la prestación de
múltiples servicios y experiencias turísticas lo mismo en la capital que
en los 12 pueblos mágicos del estado.
Se espera también una ocupación del 75% en las habitaciones
dispuestas por la industria tanto en la capital como al interior de la
entidad observando que el promedio de estadía en territorio poblano ya
alcanza las 1.85 noches en promedio.
Todo lo anterior es posible proyectarlo y alcanzarlo gracias a la
vertebración de un plan común de seguridad pública que hoy opera con
niveles inéditos de coordinación con la federación y los municipios.
El responsable de estas destacadas acciones es el Vice Almirante
Francisco Sánchez González quien hoy lidera los trabajos de
prevención incluyendo el accinar conjunto de las fuerzas de la marina y
del ejercito mexicano.
En el México violento de hoy, la base de cualquier gobierno bien
evaluado es la propia seguridad de sus habitantes, Alejandro Armenta
lo sabe de sobra y por ello, la supervisión de todos los programas
instrumentados para la protección, atención y apoyo de turistas y
locales la hizo de manera personal el mismo mandatario.
Puebla está una vez más en la ruta de la proyección, la certidumbre y
el desarrollo medible; sin pandemias, escándalos o tragedias visibles,
cumplir las metas programadas ahora solo depende del
profesionalismo y compromiso de quienes desde el poder se
desempeñan temporalmente como autoridades y servidores públicos.
Ahora el reto es no solo pasar con saldos blancos la semana santa, la
visión del ejecutivo es que todos los alcaldes y alcaldesas de MORENA
mantengan un ritmo de gobierno consistente y sobre todo consciente
del reto que ya tienen encima para el 2027.





