El volcán Popocatépetl mantiene una actividad constante pero dentro de los parámetros previstos, registrando trece exhalaciones de baja intensidad durante las últimas veinticuatro horas.
De acuerdo con el monitoreo permanente realizado por el Centro Nacional de Prevención de Desastres en colaboración con la Universidad Nacional Autónoma de México, estas emisiones estuvieron compuestas principalmente por vapor de agua y gases volcánicos que se desplazaron hacia el oeste. A pesar de la visibilidad de estas columnas desde las primeras horas de la mañana, el sistema de alerta permanece sin cambios.
El Semáforo de Alerta Volcánica se encuentra actualmente en Amarillo Fase 2, un nivel que contempla escenarios específicos como explosiones de tamaño menor a moderado y la ocurrencia de tremor de amplitud variable. Las autoridades advierten sobre la posibilidad de lluvias de ceniza leves a moderadas en las poblaciones circundantes y ciudades más lejanas, así como la expulsión de fragmentos incandescentes, por lo cual se mantiene estrictamente el radio de exclusión de 12 kilómetros para garantizar la seguridad de la población.
Ante el pronóstico meteorológico que indica precipitaciones en la región, los especialistas señalan el riesgo de lahares o flujos de lodo que podrían descender por las cañadas debido a la acumulación de ceniza en las laderas. Aunque existe la posibilidad de flujos piroclásticos, se estima que estos no alcancen zonas habitadas en esta etapa. La Coordinación Nacional de Protección Civil exhorta a la ciudadanía a ignorar rumores y mantenerse informada exclusivamente a través de los canales oficiales, recordando que el reporte de actividad se actualiza diariamente para reflejar cualquier cambio extraordinario en el comportamiento del coloso.





