La guerra en Medio Oriente alcanzó un punto crítico este domingo tras un ataque con misiles atribuido a Irán que impactó una planta química en Beerseba, al sur de Israel.
La explosión provocó un incendio de gran magnitud y una densa columna de humo negro, lo que encendió las alertas por una posible liberación de amoníaco. Equipos de emergencia, incluidos bomberos y brigadas especializadas en materiales peligrosos, trabajan para contener el siniestro. Hasta el momento, se reporta una persona con heridas leves.
Evacuaciones y riesgo químico
Ante el peligro de contaminación, autoridades ordenaron evacuar la planta y zonas industriales cercanas. También pidieron a la población resguardarse en espacios cerrados y sellar puertas y ventanas para evitar la exposición a gases tóxicos.
Especialistas advierten que una fuga de amoníaco podría causar afectaciones graves en las vías respiratorias en varios kilómetros a la redonda, dependiendo de las condiciones del viento.
Infraestructura sensible bajo ataque
El sitio afectado es considerado estratégico por los materiales que maneja, lo que marca un endurecimiento en las acciones militares y eleva el riesgo ambiental y civil del conflicto.
Bombardeos cruzados en la región
En paralelo, Estados Unidos e Israel realizaron un ataque contra el puerto iraní de Bandar Jamir, cercano al estrecho de Ormuz, una zona clave por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial. El bombardeo dejó al menos cinco personas muertas y varios heridos.
Por otro lado, en Líbano, un ataque aéreo israelí destruyó una vivienda en la ciudad de Nabatieh, causando la muerte de dos personas. Otro bombardeo en la misma zona generó daños severos en un centro comercial.
La escalada de ataques en distintos puntos de la región mantiene en alerta a la comunidad internacional ante el riesgo de una crisis mayor.





