La Policía de Israel bloqueó el acceso al Iglesia del Santo Sepulcro al Patriarca Latino de Jerusalén y a un sacerdote, impidiéndoles oficiar la misa del Domingo de Ramos, en un hecho que generó críticas de gobiernos europeos.
El Patriarcado Latino de Jerusalén denunció que, por primera vez en siglos, sus líderes no pudieron celebrar esta ceremonia en uno de los templos más importantes del cristianismo, lo que calificó como un precedente grave y una falta de respeto hacia millones de fieles.
Restricciones por conflicto
Las autoridades israelíes justificaron la medida señalando que, desde el inicio de la guerra en la región, se han limitado las concentraciones públicas, incluidas las religiosas, a grupos reducidos. Además, indicaron que los lugares sagrados en la Ciudad Vieja presentan condiciones complejas para garantizar la seguridad ante posibles ataques.
Como parte de estas restricciones, también fue cancelada la tradicional procesión que recorre desde el Monte de los Olivos hasta Jerusalén, la cual cada año congrega a miles de personas.
Reacciones internacionales
La decisión provocó el rechazo de líderes europeos como Giorgia Meloni, quien calificó el hecho como una ofensa a la libertad religiosa. Por su parte, Emmanuel Macron expresó preocupación por lo que consideró una serie de violaciones al estatus de los lugares santos en Jerusalén.
Llamado del Vaticano
Desde el Vaticano, el papa León XIV hizo un llamado a la paz durante su mensaje por el Domingo de Ramos, al advertir que la religión no debe utilizarse para justificar conflictos.
El pontífice también expresó solidaridad con las comunidades cristianas de Oriente Medio, que enfrentan dificultades para practicar sus tradiciones religiosas en medio del actual conflicto.





