Mientras la nave Orión continúa su trayectoria histórica hacia nuestro satélite natural, los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch (NASA) y Jeremy Hansen (Agencia Espacial Canadiense) ultiman los preparativos para una de las fases más críticas y espectaculares de la misión: el sobrevuelo lunar programado para este lunes por la tarde.
Durante una sesión de observación de seis horas, la alineación geométrica entre el Sol, la Luna y la cápsula permitirá a la tripulación ser testigo directo de regiones que permanecen eternamente ocultas para quienes estamos en la Tierra.
Objetivos de la observación
Gracias a las condiciones de iluminación, los astronautas podrán estudiar aproximadamente el 20% de la cara oculta de la Luna. Entre los puntos de interés científico y visual destacan:
Cuenca Orientale: Una de las estructuras de impacto más grandes y mejor conservadas del sistema solar.
Cráter Pierazzo y Cráter Ohm: Formaciones geológicas que, debido a la cercanía del sobrevuelo, podrán ser apreciadas a simple vista por los tripulantes.
Logística en el espacio profundo
Preparar una sesión fotográfica y de observación en una cabina de apenas cinco metros de diámetro requiere una coreografía precisa. Los cuatro astronautas han dedicado las últimas horas a:
Ensayos de movilidad: Ajustar sus desplazamientos en el espacio limitado para evitar interferencias durante la toma de datos.
Configuración óptica: Alistamiento de cámaras portátiles equipadas con lentes de 80-400 mm (para detalles de la superficie) y de 14-24 mm (para capturar la curvatura lunar junto a la nave).
Este evento no solo representa un hito técnico para la misión Artemis II, sino que proporcionará registros visuales inéditos que servirán para planificar futuros asentamientos en la superficie lunar, acercándonos cada vez más al objetivo de “construir y quedarnos” en el entorno de nuestro vecino cósmico.





