La administración del presidente Donald Trump presentó una propuesta fiscal para 2027 que contempla un recorte masivo de 6 mil millones de dólares al presupuesto de la NASA, lo que representa una reducción del 23% de sus recursos totales. Esta iniciativa, diseñada bajo la gestión del administrador Jared Isaacman, busca reestructurar las prioridades de la agencia, alejándose de los proyectos científicos tradicionales para enfocarse en la eficiencia comercial y el regreso a la Luna.
El ajuste golpea con especial dureza al sector de investigación, con una disminución proyectada de 3 mil 400 millones de dólares (un recorte del 47% en el área científica). Esta falta de financiamiento pone en riesgo la continuidad de hasta 40 misiones clave, incluyendo telescopios espaciales y la ambiciosa misión de recolección de muestras en Marte, la cual ha sido calificada por la Casa Blanca como un “gasto innecesario” debido a sus altos costos y complicaciones técnicas.
Giro hacia el sector privado y retiro de sistemas tradicionales
La nueva estrategia presupuestaria propone un cambio de paradigma en la infraestructura espacial estadounidense:
Adiós al SLS y Orion: El plan contempla la eliminación progresiva del cohete Space Launch System (SLS) y la cápsula Orion, pilares actuales de las misiones lunares, para sustituirlos por alternativas desarrolladas por empresas privadas.
Estación Espacial Internacional (EEI): Se plantea un recorte de 1,000 millones de dólares a la EEI, acelerando la transición hacia estaciones espaciales comerciales antes de su retiro definitivo previsto para 2030.
Prioridad absoluta: La base lunar
Pese a los recortes generalizados, el programa lunar se mantiene como el eje central de la agencia. La propuesta destina 8 mil 500 millones de dólares para asegurar el regreso de astronautas a la superficie de la Luna, cubriendo el desarrollo de módulos de aterrizaje y trajes espaciales. Además, se asignaron 175 millones de dólares iniciales para la construcción de una futura base lunar, un proyecto a largo plazo cuyo costo total podría alcanzar los 30 mil millones de dólares en la próxima década.
Esta propuesta ahora deberá ser sometida a debate en el Congreso de los Estados Unidos. Mientras tanto, la comunidad científica ha expresado su profunda preocupación, advirtiendo que el desmantelamiento de misiones de observación y exploración planetaria podría debilitar el liderazgo científico global de la nación en favor de objetivos meramente operativos y comerciales.





